—¡Estoy bien, mamá!
Margaret dirigió su atención a Ralph, curiosa por lo que había sucedido. Sin embargo, Ralph pisoteó y declaró:
—Necesito preguntarte algo urgente.
—Tú... Margaret, nerviosa por su arrebato, suspiró impotente —Está bien, no me importa lo que te haya pasado. ¿Qué quieres?
Ralph miró a su alrededor, asegurándose de que no hubiera nadie al alcance del oído, y se acercó a su madre. Él preguntó:
—Mamá, ¿sabes si nuestra familia posee alguna reliquia?
Preocupado por e