En la encimera todavía había algunos platos que no habían sido colocados en la mesa del comedor.
Luna recobró el sentido, se dio la vuelta y entró en la cocina. Sacó con cuidado cada plato.
En un abrir y cerrar de ojos, la pequeña mesa del comedor estaba llena de platos.
Había cuatro platos y una sopa. Era un festín.
Joshua se quedó en el mismo sitio, mirando los platos en la mesa y a Luna ocupada preparando la mesa. Su corazón se apretó un poco.
En aquel entonces, cuando él y Luna Gibson a