"Nadie se va a reír de ti". Parecía que Joshua podía saber lo que Luna estaba pensando.
Él curvó los labios y sonrió. "Estoy aquí".
Luna levantó la cabeza y lo miró a través del cristal. La determinación y la seriedad de sus ojos le calentaron el pecho.
Se mordió el labio. Después de un momento de silencio, ella preguntó: "¿Cómo está Jacqueline?".
Con expresión tranquila, miró la cara de Luna y dijo: "Está muerta".
"¿Está... muerta?". Atónita, Luna le devolvió la mirada con incredulidad. "¿