Samuel frunció la frente y miró al hombre que tenía delante con frialdad. "¿Quién eres?".
"Señor Quinn, ¿no me reconoces?". Thomas sintió que esta era la mejor broma que había escuchado hasta ahora. "Mi nombre está por toda Ciudad Mercantil. ¿Cómo es posible que no me conozcas? Quizás no trabajé lo suficiente".
El ceño de Samuel se entrelazaron. "¿Quién eres?".
"Permítame presentarme". Thomas se puso de pie y caminó hasta colocarse frente a Samuel, agarrando ligeramente la mano de Samuel. "Me