Cuando creció, comprendió que nunca dejarían de favorecer tanto a Aura.
Así, aprendió de sus padres a mimar y amar a Aura, para poder sentirse más cercana a ellos.
Los pocos años que tuvo una buena relación con Aura fueron también los años en los que tuvo la mejor relación con sus padres.
En ese momento, se casó con un hombre que amaba, además de que también recibió el cariño de sus padres.
Pensó que era la persona más feliz del mundo.
Al final, supo que esa supuesta felicidad duraría poco.