Aquella semana se hizo eterna, peligrosamente tediosa y llena de burocracia para todo. Pero a pesar de todo eso, Charlize se sentía llena de optimismo, porque al menos tenían registros telefónicos de Ava con Gustav Skaranova, un lindo ciudadano ruso que había llegado hacía seis años al país como estudiante de intercambio y se había quedado para trabajar en una empresa que simplemente… no existía.
Junto a él, habían llegado dos hombres más, que resultaron ser los mismos que la princesa había pla