Ya que la princesa no se puede mover, Matías le lleva la comida a la cama. Una rica pasta Alfredo, con setas y albahaca fresca.
—Te odio… esto no es una coincidencia —le dice ella comiendo más pasta de lo que puede.
—No, no lo es. Me acuerdo perfectamente que es uno de tus platos favoritos.
—¡Sí! Ay que rico estás —le dice al plato y Matías la mira con una ceja levantada.
—¿Le estás diciendo al plato o a mí?
—Al plato, tú estás delicioso —el dice con un guiño y Matías mueve la cabeza.
Le pide q