Mundo de ficçãoIniciar sessãoSaravi.
—No me importa si usted está de acuerdo o no, nos iremos mañana.
—¡Es mejor que se calmen ya!
Los sonidos de las voces agudas comienzan a apacentarse en mi cabeza, reprimo los ojos varias veces, y lentamente los abro temiendo por un dolor de cabeza que aparecerá en cualquier momento. El médico, que desde que llegué parece estar cuidándome, esta frente a mí con un pañuelo cerca de mi nariz. El olor aunque no es desagradable, es muy fuer







