Gabriel estaba tan ebrio que tuvieron que sacarlo arrastras del bar, ni siquiera podía conducir así que subió a su auto y se quedó dormido frente al volante, no podía dejar de pensar ella ¿Cómo iba a hacer para arrancársela del corazón? Nunca imaginó que se iba a ver así, llorando por el amor de una mujer.
Abrió los ojos cuando el ruido del teléfono móvil lo despertó, el dolor de cabeza era apenas más espantoso que el dolor en el corazón.
Contestó la llamada sin siquiera ver el identificador de