La vida de Ana había dado un giro radical desde que se convirtió en la esposa de Marco Duran, su pasado en el orfanato, sus días en los que contaba cada centavo para poder pagar el transporte público en busca de un empleo habían quedado en el pasado.
Estudiaba la profesión de Alimentos y Bebidas en una prestigiosa universidad y su esposo estaba planeando regalarle un restaurante para que se dedicara a su carrera, no porque lo necesitara, ser la esposa del empresario hotelero más exitoso de Acap