Pasaban los días y Gabriel estaba cada día más estresado, había levantado la denuncia para que la policía buscara al responsable del fraude, pero tuvo que pagar una fuerte cantidad de dinero para que la información no se filtrara a los medios, no le convenía que nadie se enterara de que su empresa estaba en la ruina porque eso desplomaría el precio de sus acciones y ningún inversionista querría asociarse con una empresa que se encontraba en quiebra, a menos que quisiera comprarla y esa no era u