Definitivamente quiero que la tierra se abra y me trague, pero, es evidente que eso no solucionaría mis problemas. Por lo que, me alejo un poco para calmar la vergüenza que seguramente me ha enrojecido peor que un tomate.
Pero, la insistencia del pequeño y el mal abordaje de su padre sobre el tema, hace que casi agonice de la vergüenza al escuchar el rumbo de la conversación que mi jefe ha direccionado de la manera incorrecta.
— ¿Qué pasa si es así? ¿No quieres tener hermanos? — pregunta mi jef