Mundo ficciónIniciar sesiónLos dos nos abrazamos por varios minutos, mientras yo siento que mis dudas se aclaran. El deseo necio de renunciar a él, desaparece y por eso, me alejo de su cuerpo, para tomar su rostro con ambas manos.
— No voy a divorciarme de ti. — informo.— ¿Lo pensaste antes?— Sí, lo pensé. — digo y él suspira profundo.— Soy un asco de esposo. No solo te obligo a ser mi esposa al usar una de tus firmas digitale






