capítulo 60: La verdad de nuestra madre.
—¿Crees que no me importa esta familia, Jacob? —murmuró Oliver. Su voz bajó de tono, pero la carga de rabia contenida era tan peligrosa que Jacob se detuvo en seco.
—Es lo que demuestras a diario —desafió Jacob, aunque dio un leve paso atrás al notar el cambio drástico en los ojos de su hermano.
Oliver se puso de pie lentamente. Cada movimiento le exigió un esfuerzo titánico, pero se erguió en toda su estatura, dominando la estancia con su presencia abrumadora. Apoyó la mano derecha sobre el es