Capítulo 59: La verdad de la grieta
El sol de mediodía caía con una luz cenicienta sobre la fachada de cristal de la Torre Rossi. Las nubes bajas y plomizas que habían dejado caer lluvias intermitentes durante la noche anterior apenas permitían el paso de unos pocos rayos pálidos, filtrándose a través de las persianas automatizadas del despacho del piso cuarenta y dos.
En el interior de la estancia ejecutiva, el silencio no era de paz, sino de trinchera.
Oliver Rossi permanecía sentado tras