capitulo 61:
Por primera vez en su vida, Jacob no vio al magnate invulnerable ni al hombre de hielo; vio al niño asustado de doce años que había sido abandonado por su madre y que había asumido sobre sus hombros enfermos el peso de un imperio para protegerlo a él.
Comprendió, con una nitidez desgarradora, lo mal que la estaba pasando su hermano. Comprendió que la frialdad de Oliver no era maldad, sino una herida sangrante que jamás había cicatrizado, y que la enfermedad lo estaba consumiendo