capítulo 128: El despertar y el murmullo de las olas.
El sol de la mañana siguiente amaneció con una claridad deslumbrante, filtrándose a través de las cortinas de tul blanco que adornaban la suite principal de la residencia de verano de los Rossi. La brisa marina traía consigo el aroma salino del océano, fresco y vigorizante, anunciando un día perfecto para el descanso. En el interior de la habitación, el silencio era pacífico, roto únicamente por el suave murmullo de las olas al romper a lo