Capítulo 51: El eco de las sombras
La noche cayó sobre la colina con una lentitud casi despiadada. La tormenta que horas antes había azotado la metrópoli se había replegado hacia el océano, dejando tras de sí un manto de bruma espesa que ascendía desde los valles e impregnaba el aire con un olor a tierra mojada y vegetación húmeda. En la residencia de las colinas, el silencio era absoluto, interrumpido únicamente por el leve crepitar del parquet y el sonido rítmico del viento rozando los ventan