-keyla...
Termino de colocarme la chaqueta en lo que camino a la puerta de la casa ignorando por completo el llamado de mi madre hasta que siento que unos dedos se clavan en mi brazo y me halan fuertemente.
-¿No escuchas que te estoy llamando?
Suspiro molesta por la situación, me rehuso a verla a los ojos, así que me mantengo mirando la puerta marrón deseando poder safarme para salir corriendo.
-¿Necesitas algo?
Pregunto con cautela. Los dedos de mi madre se clavan aún más en mi brazo.
-