Pensé que Reece estaba hablando mierda, pero me equivoque, el maldito me cogió con todas las fuerzas y me dolía el maldito cuerpo, terminamos como a eso de las dos de la mañana, no sabía de donde sacaba tanta energía, pero no me quejaba, lo disfrute y mucho.
Desperté sola en la cama, con una nota al lado de mi almohada que me hizo sonreír y rodar los ojos.
“Te espero abajo, tengo algo para ti, no demores o subiré por ti.”
Ruedo los ojos cuando leo las palabras de Reece, el tan amable y románti