—Debes vigilarla, señor, su esposa está en una crisis ahora mismo, eso puede traer ataques psicóticos, y mucha agresividad, recordar de golpe, todo lo qué pasó no es nada bueno, si no toma la medicina que le di, tendrá un ataque que no podremos controlar —dejo de ver la puerta para mirarlo fijamente.
—¿No le diste pastillas para el dolor de cabeza? —Niega.
—No, son calmantes, es la única manera de tenerla calmada hasta que se deje revisar por una psiquiatra, si es verdad todo lo que me contó el