Isla
Mientras conducía con dirección a la casa de Artem no podía controlar el maldito ataque de nervios que estaba teniendo, solo imaginar que tendría que llegar a ese lugar y hacer como si nada pasara me enfermaba, aún seguía teniendo en mi cabeza las imágenes de todo lo qué pasó.
No pude decirle a Reece que Artem me drogo muchas veces, para poder tener sexo conmigo, lo recordé, pensé que era parte de mi imaginación, pero no, si era real.
Estacionó el auto y bajó de él como si nada estuvier