Ari miraba por la ventanilla del avión privado de la Familia Real que se dirigía a Nueva York, viendo pasar las nubes por debajo. Después de haberse cruzado con Marcus en el vuelo comercial, Grayson no quería correr el riesgo de que volviera a suceder. Y ella tampoco. Sabía que la emboscada de Marcus había sido planeada estratégicamente con información interna, y no tenía intención de verse obligada a hablar con él a solas de nuevo.
Aunque Ari no tenía ni idea de quién podía habérselo contado