Ari tomó el brazo de Grayson y él le dio unas palmaditas en la mano, tranquilizándola. Luego se volvió hacia el sacerdote y asintió. Pero ella no podía apartar los ojos de él. Era unos treinta centímetros más alto que ella y se mantenía muy erguido, lo que aumentaba su estatura. Tenía un aire regio, cultivado sólo con el tiempo y habiendo sido criado con la realeza.
Vickie tenía razón. Podría ser mucho peor.
Ari se volvió hacia el sacerdote, escuchando las palabras, tan antiguas como el tie