En el castillo, subió directamente las escaleras. Estaba cansada y necesitaba tumbarse y desestresarse del horror que supuso que Arnold irrumpiera así en la consulta del médico. Y cuanto más pensaba en ello, más se enfadaba. Si le pasaba algo al bebé por haberla maltratado, nunca perdonaría a Arnold ni a Grayson.
Se quitó los zapatos, se metió debajo de la manta y respiró profundamente para tranquilizarse, frotándose el estómago. Después de un rato, cerró los ojos, tratando de calmarse. Ahora