Veinte y cuatro horas antes:
Viktoria:
—El avión ya despegó y los ajustes ya están listos—me avisan—. El Korolev viene en camino.
El hacker está rondando por el jardín exterior y me voy a la oficina de Augusto aquí en su mansión. Este último mes se ha convertido en nuestro centro de operaciones.
El baño que me di hace unos minutos y el frío de la madrugada me ponen a temblar, «esto es un desastre», porque no fue una pesadilla lo que me despertó esta madrugada, sino un sueño húmedo, hormonal