Augusto:
Aunque mi herida no es tan grave, y con las curas diarias marcha bien, mi madre insiste en tratarme como a un inválido. Se niega a permitirme salir de la cama y monta tales perretas si lo hago, que he decidido estarme tranquilo.
Por otro lado está ella.
La enfermera…
Desde que la contraté me siento raro.
Ella no es lo que uno llamaría una belleza despampanante, pero creo que tiene curvas en todos los lugares correctos. Y aunque no usa perfume, siempre huele bien.
No sé, su esencia