De no haber sido porque Kal saltó sobre el lobo, estaría muerto en estos instantes. Ese lobo no era un rival para ninguno de nosotros y, sin embargo, nos estaba dando bastante pelea. Todos ellos habían sido entrenados y era por eso, que era tan difícil pelear contra ellos. No me explicaba porque ahora tenían tantas habilidades.
—Deja de hacer esto… —empecé a decir, al tiempo en que luchaba contra las descargas eléctricas que mi propio cuerpo provocaba.
Parecía que el dolor no iba a terminarse n