Desperté mientras era transportada en un auto de color oscuro, estaba recostada y tapada con una manta gruesa. A mi lado divisé una figura femenina que no reconocí al instante, sino que hasta que la miré más a detalle. Su elegancia y porte antiguo me hicieron saber quien era, había estado con ella en la isla antes de que todo colapsara.
—Será mejor que te duermas, es un largo camino por recorrer y el dolor de las mordidas aumentará. —dijo ella, con un tono mucho más amable que el que tenía cua