Los autos ingresaron a la misma casa donde estuve luego del ataque en la fiesta. Era un punto olvidado y oculto, el mejor sitio para refugiarnos y reagruparnos. No dejaba de pensar en Ema y Greg y en si podrían salir o no de la casona. Necesitaba ayudarlos y seguramente lo tendría terminantemente prohibido.
Robert abrió la puerta y los que estábamos conscientes llevamos a los heridos a las camas. Se tuvo que hacer una redistribución orquestada por el y por Tania. En las tres habitaciones de los