Punto de Vista de Fiora
"Dios mío. Dios mío. Dios mío".
Lo sacudo. Su cabeza se inclina hacia un lado. Sus ojos no se abren.
"¡Lucas!" Mi voz se quiebra. "¡Lucas, despierta!"
Nada.
Vuelvo a presionar mis dedos contra su cuello. El pulso sigue ahí. Débil. Tenue. Pero está.
Está vivo. Está vivo. Está vivo.
Pero no despierta.
Me pongo de pie como puedo. Las piernas me tiemblan. La vista se me nubla. Me agarro del marco de la puerta y entro.
Busca ayuda. Busca ayuda ahora.
Cojo el teléfono del hote