Apollo
Estaba junto a la cama del hospital, con la mirada fija en Grace, que yacía inconsciente. Su cara tenía una palidez anormal contra la almohada blanca y sus labios estaban ligeramente entreabiertos; el pecho subía y bajaba con cada respiración irregular. Así se veía frágil, más pequeña que cuando estaba despierta, y verla tendida allí me hizo fruncir el ceño.
Le apreté la mano sobre la cama, como si sujetarla con más fuerza pudiera mantenerla a salvo de alguna manera. Sin apartar la mirada