LAYLA;
Galed toca el timbre de la gran mansión y dos hombres armados salen y me llega el aroma de cazadores.
—¿Quienes son y qué quieren?
Pregunta uno de ellos mientras nos observan con el ceño fruncido.
—Venimos a hablar con el señor Bladimir Dominguez.
—¿De parte de quién?
Vuelven a preguntar, pero esta vez sosteniendo sus armas con sus grandes manos.
—Galed volkova.
Responde este y ellos nos miran analizandonos.
—¿Y la chica?
—Está conmigo.
Responde Galed y ellos asienten dejándonos pasar al