–¡Señor Miller! –ambos giraron su atención hacia el jodido oficial que ahora caminaba hasta ellos con el semblante serio, Ezra lo reconoció como el cabrón que llevaba la puta investigación de la golpiza –¡Me alegra mucho que estén los dos aquí! –Ezra soltó a su tío y este miraba a ambos confundido –Aunque mis sospechas casi están disipadas al ver tan cariñoso recibimiento entre familiares –los ojos oscuros se posaron en ambos –Señor Miller, salga por favor que necesito hablar con Estefan.
Ezra