Ella solo suya

De todas las irresponsabilidades que Armand había hecho esta era la peor; pasó de largo a la guardia de la entrada el hombre a gritos intentaba detenerlo, le valió, se montó en la moto y arrancó ¿Qué acaso Armand no había escarmentado? No tenía ni dos meses aun, cuando le había rescatado el pellejo de ese fisiculturista al cual se había pretendido coger y que no era el problema, el problema era que el dichoso musculo

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