POV DE LISA
A la mañana siguiente, Franklin me esperaba junto a la puerta principal mientras yo bajaba las escaleras.
Sentía las piernas pesadas y la cabeza embotada, como si hubiera dormido demasiado. Me repetía que era demasiado pronto para tener síntomas, pero cada pequeña molestia me hacía detenerme y preguntarme si era real.
A mitad de la escalera, Nadia estaba recostada contra el barandal. Un tacón le colgaba del pie. Tenía el cabello enredado en las puntas, como si hubiera dormido con