- ¿Me llamaste "gilipollas descalificado"? ¿Quién crees que es? – vino hacia mí, furioso y yo retrocedí, asustada.
Cuando se acercó, puse mis brazos frente a mi cara, temiendo que me fuera a golpear.
Un largo silencio colgó entre nosotros. Lentamente retiré mis brazos, sintiendo sus ojos en mí.
- Yo... no te golpearé. – dijo , desconcertado.
- Yo... no pensé que fuera... - Mentí.
- Llama a seguridad y haz que la saquen de aquí inmediatamente. Y exigir que lo echen del club. Sin duda un paparazz