Mundo ficciónIniciar sesiónApenas llegamos frente al departamento, me dijo mirándome, con los ojos ardiendo como fuego:
- ¿Puedo bajar? – Tocó mi pierna, deslizando su mano dentro, debajo de la gruesa tela del pantalón que era completamente extraña y no se adaptaba a mi cuerpo.
- Me encantaría. Pero no ahora... No hoy. - Lo miré con severidad.
¿Debería decírtelo ahora mismo? Nunca parecía un buen momento para revelar







