Me volví hacia Celine Casanova y le dije:
- Hola, Céline.
- Señora Casanova, por favor.
- Pues bien, “Celine”. Me alegro de que hayas venido a verme.
- ¿Que haces aquí?
- Eh, ¿te acuerdas de mí? Pensé que ya no me acordaba, después de todo... Fue hace mucho tiempo, fue rápido... Mi cara es tan ordinaria...
- No tanto.
- Me alegro de saber.
- ¿Que quieres? No tengo tiempo que perder contigo.
- ¿Lo juras? Que hipócrita decir eso.
- ¿Quién eres tú para llamarme hipócrita en mi propia casa? – aún f