- Señor, ha pasado media hora... - habló el hombre que lo acompañaba. - ¿No está cansado? ¿Quieres que te recuerde que estás aquí?
- No necesita. Levantó la mano, confirmando que estaba bien.
Su silla de ruedas era enorme y tenía muchos botones. Sin duda de última generación.
- No sé cuál es tu horario, pero puedes pasar delante de mí si quieres. No tengo nada que hacer de todos modos... Estoy desempleado. - Sonreí ante mi condición.
- Estoy esperando los resultados de unas pruebas. Yo tampoco