8. Una nueva familia...
Mariel no respondió. Caminaba en silencio, obediente, sin saber con certeza por qué estaba allí ni bajo qué condiciones.
— ¿Qué te parece? — preguntó Héctor, intentando romper el hielo.
— Es… lindo — susurró ella con voz temblorosa. Todo le resultaba nuevo y confuso.
— Me alegra que te guste. Pronto te llevaré a una habitación más bonita y tendrás más libertad. Por ahora, descansa aquí. Te traeré algo de comer — Cerró la puerta con llave, no por desconfianza, sino para protegerla de cualquier in