Después de que regresaron de la fiesta donde Leonardo fue galardonado, Esperanza se retiró a su habitación. Ella se recostó en su cama, sintiendo el frescor de las sábanas sobre su piel. Cerró los ojos y dejó que su mente divagara, recordando la fiesta en la que Leonardo fue galardonado como el mejor empresario del año. La música, el glamour y las sonrisas falsas de la gente. Todo había sido una farsa, una ilusión que se desvanecería pronto. Tomó su celular y buscó la foto que había tomado con