Tras pasar la puerta de la casa, vi a Lili que se encontraba amarrada de pies y manos y tendida en el sofá de lado. Se veía asustada, temblorosa y sus ojos estaban muy rojos. Probablemente estuvo llorando toda la noche. Al momento de verme frente a ella, trató de levantarse enseguida, pero debido a los mismos amarres, le fue imposible y se venció ella misma contra el sofá. Su aspecto era desaliñado, terrible.
—Colin, por favor, esto ya no tiene gracia alguna. Dile a tu tío que me libere — pidió