—No la vas a perder, mi amor. No puedo ponerme en tu lugar, porque nunca he pasado por algo similar, pero entiendo que es sufrir esa ausencia de la persona que tanto amas. No hay que perder la fe ni la esperanza, esa chica que tan alegre, amable y de buen corazón es, pronto estará de nuevo por ahí haciéndonos reír con sus ocurrencias.
Sonreí con melancolía, extrañando en demasía la sensualidad de su voz y la malicia de sus palabras. Como extraño que me nombre, que me tiente con sus comentarios