Quise bromear un poco, porque esa sensación extraña no se iba de mi pecho, pero lo cierto era que no sabía interpretar si se trataba de un posible infarto o solo era la felicidad que me tenía al borde de sucumbir al más allá.
-Cómo que me va a dar algo.
-¿Cómo así?
-Siento algo raro aquí - me toqué el pecho, sintiendo contra mi palma lo acelerado de mi corazón-. Me vas a matar. Ese es tu propósito en la vida, lo acabo de descubrir.
-Pero de amor, dulzura mía - enredó su mano en mi pelo y me bes