El hombre sonrió y continuó:
—Mucho gusto, señorita Haymi. Espero que disfrutes de la velada.
Nadin observó la interacción, sintiendo un ligero destello de satisfacción al ver cómo su amiga comenzaba a brillar en el ambiente. Sin embargo, su mente estaba enfocada en la reunión que se avecinaba, y sabía que debía mantener la calma y la estrategia.
—Gracias, Patrick. Estoy segura de que será una noche memorable —respondió Haymi, sonriendo con dulzura.
Mientras tanto, Nadin se movía por el salón, s