Damián
—¡Franco! —Despierto gritando el nombre de Franco tras traer de recuerdo ese último momento del accidente, miro a mi alrededor y me encuentro con mi hermana y mi madre, quienes se me abalanzan encima al ver que he despertado.
—Damián, hijo, gracias a dios, despertaste.
—Dani… ¿Estás bien? —pregunto al ver que tiene rosetones en su rostro y una mano vendada.
—Sí, no me paso nada malo, puedes quedarte tranquilo. —Miró mi mano y quito de ella la vía intravenosa para levantarme e ir a buscar