Mundo ficciónIniciar sesiónAlguna vez leí un ensayo de Fernando Savater, sobre la breve obra del poeta José Antonio Ramos Sucre, descendiente del Gran Mariscal de Ayacucho, prócer insigne de mi tierra natal. Hablaba también de una niña llamada Cecilia, de nueve años de edad, quien vendía agua para las flores que adornaban las tumbas del cementerio donde reposan los restos del poeta. Cecilia jugaba a las casitas en el cementerio con sus amigas. Su casa era la tumba de Ram







