Mundo ficciónIniciar sesiónLas palabras escapadas, mitad obscenidades, mitad frases de amor, que farfullaba a mi oído segundos antes de perderse en el torbellino de su orgasmo. La habitación donde maltratada, quedaba tendida sobre una almohada, al borde de la cama, sin fuerzas y llorando de felicidad contra Adal, que satisfecho, encendía un cigarrillo con la habitación aún latiendo y regresando a la normalidad.
El solo hecho estar allí me estremecía







