Mundo de ficçãoIniciar sessãoHundí mis pies en la arena finísima y espesa, que levantaba en pequeños remolinos por la brisa del mar, sintiendo su tibieza que se hacía fría a medida que nos acercábamos a la orilla. Allí el agua cubría la costa y se retiraba dejando una brama brillante que desaparecía en segundos. El agua resplandecía en hermosos destellos plateados y era fría y yo no sentí miedo de internarme en ella.
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